La psicoterapia antroposófica se basa en los enfoques y las habilidades convencionales de la psicoterapia, al igual que el conocimiento antroposófico del ser humano. La diferenciación antroposófica entre alma y espíritu, así como la comprensión del desarrollo biográfico, añaden perspectivas a la evaluación y la terapia psicoterapéutica. Se toma en cuenta la dimensión espiritual del individuo en el plan de tratamiento, priorizando los procedimientos que refuercen la propia actividad del individuo y su capacidad de autocuración. La intervención psicoterapéutica es diseñada en concordancia con el diagnóstico y el plan de tratamiento antroposófico indicado por el médico. La perspectiva orientada a la enfermedad (patogénesis) es complementada con la perspectiva orientada a la salud (salutogénesis). Enfatizando así la salud, sus orígenes y el potencial de recuperación de los pacientes.


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